El encuentro duró 44 minutos, casi el doble del tiempo que el Pontífice le había dedicado en su momento a Mauricio Macri. “Santo Padre, qué gusto verlo”, dijo el Presidente al iniciarse el encuentro, a lo que el Pontífice le respondió con un “bienvenido”.

Francisco lo recibió en la sala del Tronetto y lo invitó a pasar a su biblioteca privada. “Primero el monaguillo”, bromeó el Papá al hacerlo pasar al salón.

Alberto Fernández ingresó primero en el Patio de San Dámaso, donde estaba izada la bandera argentina. “Il cortile” estaba custodiado por la Guardia Suiza y por los gentilhombres, los laicos que, según dicta el protocolo, asisten al Papa. El prefecto del Palacio Apostólico recibió al Presidente.

Una vez terminada la reunión entre el Pontífice y el Presidente, ingresó a la sala el resto de la delegación argentina para intercambiar saludos y presentes. Hubo afectuosas palabras del Papa para el canciller Felipe Solá, Gustavo Beliz y Guillermo Oliveri.

El Papa le regaló al Presidente una escultura de hierro, Sean mensajeros de paz. “Esto es lo que quiero de ustedes, que sean de paz“, les dijo.

El Pontífice además le obsequió los cuatro libros que escribió, entre ellos, Gaudate et exultaste; que incluye la oración del buen humor de Santo Tomás Moro “No pierda el humor. Siempre se lo digo a los políticos. Si lo pierde, mirese al espejo“, dijo.

Además de la estatua del negrito Manuel, el telar y dos libros sobre los cafés de Buenos Aires, el Presidente le obsequió a Francisco el calendario inclusivo de la Granja Andar.

Un “lider moral”

El presidente Alberto Fernández aseguró que el Papa Francisco significa “mucho” para él como “líder moral” y que el encuentro que tuvieron este viernes a las 6.30 (hora de la Argentina) tiene el sentido de “un reencuentro con la Iglesia”.

Así lo expresó en declaraciones a la prensa formuladas al ingresar a la residencia de la Embajada Argentina ante la Santa Sede, en el tercer piso de Vía della Conciliazione 10.

Consultado sobre si en la agenda de temas con el Papa se encuentra la despenalización del aborto, respondió que no, y que, en cambio, tiene otras “cosas muy importantes que hablar con el Santo Padre, que son los problemas que tiene la Argentina centralmente hoy”.

“Esos temas no son temas que tengo que hablar con él; los temas que nos preocupan son la pobreza, la marginación. Muchos argentinos están pasando una situación de mucha crisis. Yo creo que el Santo Padre siempre estuvo preocupado por eso y también lo debe estar ahora”, expresó.

En ese sentido, afirmó que el Plan contra el Hambre “seguramente” estará en el temario a tratar con el Papa Francisco “porque ese es un tema que seguro le preocupa al Santo Padre, y nos preocupa a todos los argentinos”.

“Pensar que en la Argentina del siglo XXI hay gente pasando hambre es un tema que nos duele a todos, así que seguramente hablaremos de eso”, vaticinó.

“Recién venimos de hablar con una organización de Naciones Unidas, también hablando de ese tema, de los problemas de subalimentación, de los problemas que la Argentina tiene y que debemos resolver. Seguro que eso será tema de conversación con el Santo Padre”, afirmó el jefe de Estado.

Misa por la reconcialiación

Antes del encuentro con el Papa, el Presidente participó de una misa “por la reconciliación” en la Basílica de San Pedro.

La ceremonia religiosa, celebrada ayer a las 8 de la mañana (las 4 de la Argentina), la ofreció el arzobispo argentino Marcelo Sánchez Sorondo, canciller de la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, y participó toda la comitiva que acompaña al mandatario.

Sánchez Sorondo pidió “celebrar la misa de la reconciliación que está en los corazones del Presidente, de los obispos y del Papa”. También habló de Juan Domingo Perón y de su encuentro con él en 1973.

“Perón nunca se imaginó que iba a haber un Papa argentino y uno tan cercano a él. Dios nos está mostrando un camino importante, para que la Argentina se ponga de pie”, señaló.

El prelado, que conoció personalmente a Perón en esta ciudad en 1973, valoró la figura del ex presidente. “Perón cambio decisivamente a la argentina y tenemos que seguir ese camino”, sostuvo el arzobispo.

La misa estuvo llena de detalles peronistas y sobre el altar había una imagen del padre Carlos Mugica.

En primera fila el presidente siguió la misa junto a su pareja Fabiola Yañez, el canciller Felipe Solá, la ministra de justicia Marcela Losardo y el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz.

Al terminar la celebración, rezaron frente a la tumba de Juan Pablo II, cuyos restos ahora descansan en San Pedro, para recordar a Paulo VI, el Papa a cargo en 1973.

En el mismo lugar donde se celebró la misa, en el subsuelo de San Pedro, donde, según la tradición, descansan los restos del primer pontífice; Sánchez Sorondo y Mugica celebraron la misa en noviembre de 1972 para agradecer que Perón podía regresar a la Argentina después de 18 años.

Alberto Fernández también visitó la Escultura Angels Unawares del artista canadiense Timothy Schmalz, que retrata el drama de los refugiados, desplazados y emigrantes, una de los temas sobre los que más alerta el Papa.

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